Los suelos de madera son una de las superficies que más popularidad tienen entre todos los tipos de suelos. Son muy delicados y si no se le presta la atención que necesitan, lo más probable es que se deterioren por la húmedad, los rasguños o las manchas.

Cuando hablamos de humedad, el problema no sólo son las figuras opacas que se crean sobre la capa más externa del suelo, sino también, el mal olor que desprende. Este hecho puede hacer que la convivencia en casa sea incómoda y desagradable.

Para evitar esta situación, hemos redactado este artículo donde te contamos los consejos más importantes que debes tener en cuenta para eliminar y/o evitar que tu tarima se humedezca y desprenda mal olor.

Si tienes parquet en casa, sigue leyendo porque este artículo te interesa. ¡Aprende a cuidar de tu parquet y no permitas que este nuevo invierno te juegue una mala pasada!

Remedios caseros para los olores: Eficacia por naturaleza

Podrás erradicar el aroma maloliente que desprenden las baldas de tu parquet si mezclas vinagre de manzana con agua templada y bicarbonato sódico. Para fusionar la mezcla tan sólo necesitarás colocar todos los ingredientes sobre un cubo de fregar y después con ayuda de la fregona impregnar el suelo con la sustancia.

Tendrás que hacer movimientos horizontales, haciendo una presión firme en cada pasada y evitando que la superficie quede demasiado mojada. Es decir, tras la primera pasada en remojo deberías volver a pasar la fregona en seco.

Si por el contrario no quieres aplicar un remedio casero sobre tu suelo de madera otra opción es optar por los productos químicos específicos para el cuidado y mantenimiento de las tarimas de madera.

Podrás encontrarlos en tiendas especializadas, supermercados o comercios de muebles de madera. Eso sí, deberás leer las especificaciones para comprobar si es apto con el suelo de tu casa, ya que cada parquet tiene diferentes características y por tanto requiere unos cuidados distintos.

¿Por qué se crean olores por la humedad en las baldas de madera del parquet?

El olor a humedad es un aroma maloliente y mohoso. Se crea en los suelos de madera porque al ser un material natural, se acumula el exceso de vapor del aire que nos rodea entre sus poros, lo que hace que se putrefacte su interior.

El moho además emite microbios volátiles que desprenden un olor bastante desagradable. Si las humedades formadas en el suelo no se eliminan, el resultado será un foco de bacterias de olor putrefacto.

Además del vapor del aire, hay muchos más factores que hacen que se genere la humedad y, por ende, su desagradable aroma. Aquí te nombramos algunos de ellos:

• El pelo de las mascotas contribuye a que se generen malos olores de humedad en las baldas del suelo del parquet y sus orines también. Si no se limpian a tiempo o de la manera correcta, penetrarán el interior de la tarima y generará malos olores.
• Los restos de comida que caen sobre el suelo y que pasan desapercibido también generan mal olor. Al igual que las bebidas o sustancias líquidas como las salsas o condimentos, que contribuyen a la generación de olores pestosos.
• El agua excesiva de los maceteros de las plantas que queda encharcada sobre la base de éstas también suele producir un olor fuerte y desagradable.
• Las estancias poco ventiladas y los ácaros que se asientan sobre nuestros muebles también provocan incómodos aromas para nuestras fosas nasales.

¿Es perjudicial para la salud la acumulación de humedad en el parquet?

Sí. Es perjudicial y mucho. La acumulación de moho y los olores putrefactos que conlleva son altamente peligrosos para nuestra salud y nuestro bienestar. Los efectos negativos que provocan, entre otros, son los siguientes:
• Problemas para el aparato respiratorio, sobre todo en las personas que sufren de asma o alergias.
• Irritación de los ojos e infecciones en la piel tales como erupciones, sarpullidos, ronchas o picaduras.
• Inflamación de las vías respiratorias y/o los pulmones.
• Una exposición prolongada a los aromas que desprende el moho causará problemas neurológicos en el futuro, en el área del cerebro que controla la memoria, el sueño y el ritmo circadiano.
• Problemas de fatiga y cansancio. También tos y sibilancias en la respiración profunda.
• Dolores de cabeza y dolores musculares. Así como picor, escozor, quemazón y enrojecimiento de los ojos, lo que conlleva a una mayor secreción lacrimal.
¿Debería limpiar debajo de las baldas de madera?

Efectivamente, debes hacerlo y con frecuencia. Debes eliminar los restos de madera rota de debajo de la tarima que se desprenden cuando el material está en proceso de putrefacción debido a la humedad.

De esta manera evitarás que se cree más presión en el interior del suelo y permitirás que el flujo del aire libre y del agua se evapore para que su secado sea más rápido y eficaz. Así retardarás el deterioro de la superficie. Limpiar por debajo de las baldas de madera te asegura que los convivientes de la casa estén a salvo y con una salud plena.

Con respecto a la superficie más externa, también debes prestarle especial atención y cuidados. Procura que la capa que pisáis no quede desgastada ni mojada ya que puede resbalar, emblandecerse o generar bacterias, entre otros factores.

También intenta mantener el interior de las estancias cálidas, aisladas del frío o de la lluvia. Puedes colocar una capa protectora para evitar que se humedezca la madera. Eso sí, debes hacerlo con mucho cuidado y siguiendo los pasos específicos si no, lo único que conseguirás será un foco más propenso a la llamada de las bacterias y humedades.

Otras ideas para evitar que la madera se humedezca

Aparte de lo comentado anteriormente, puedes evitar que tu suelo de madera se estropee por la humedad si colocas barreras de vapor en las habitaciones o sellas las grietas de las baldas de madera con masilla u otro compuesto específico para ello.

Por otro lado, mantén una temperatura ambiente en el interior de tu hogar estable y constante. Limpia con frecuencia el suelo siguiendo los consejos que te hemos especificado arriba del post. Haz una revisión diaria del suelo de cada estancia para comprobar que no se ha derramado ningún tipo de sustancia (ya sea líquida o restos de comida).

También puedes colocar alfombras para proteger el suelo. Pero ojo, ten en cuenta que en los meses más fríos deberás comprobar que debajo de estos textiles no se están creando ni humedades ni olores malolientes.